PERMISO PARA LAVARME
Nunca entendí lo que es un laberinto hasta que cara a cara con mi mismo perfil hurgara en el espejo matutino con que me lavo el polvo y me preciso.
Porque así somos más de lo que fuimos a la orilla del sol alado y fino: de sangre reja y muro bien vestidos de moho y vaho y rata amados hijos.
Selección de poemas y versiones proporcionadas por Dina Posada