|
Culpable
...¡Qué magnífica mentira!...
...¡Si de compasión advertí a cuantas
minorías!.
Sin honor lapidaron todos, contra su vestidura, mis vanos
consejos.
Entonces el arquitecto se reveló..., de pronto abrió el
techo que amparaba la virulenta malicia, y dejo caer punzantes heridas
cicatrizantes,
La flora y fauna rendida, compartía una lágrima culposa y
equívoca con sus habitantes.
El celeste y el verde brillaron en ascuas, el rojizo y el gris lo
hicieron al este;
La maravilla exclusiva para unas pupilas mezquinas, que aguardaban para
el acto supremo de la ráfaga contínua,
...Y el necio se hizo mártir y triunfó entre nosotros: La
madre naturaleza desplazaba en rezos la autoregulación...
Mi gratitud no alcanzó por fortuna a desvanecerse; mis
descargos, inmolaronse en furor.
Murió el atardecer junto a la grandeza del mar y las colinas,
Murió el distraer sujeto, irreverencia sentida y colérica
de la voz cínica;
...Desde ese tiempo cargué la medalla al valor, medalla que me
estranguló siete veces rasgándome la piel media docena
más...
José Luis Cárdenas Saldivia |