EN NADA

Puedo hacer temblar tu quietud de siglos,
como aquel día único cuando nacimos
y nuestros intentos fueron voz.

Pero me quedo en nada.

Puedo leer tus secretos,
secretos acomodados de vidas pasadas,
y suavemente ponerlos ante tus ojos.

Pero mi magia desaparece.

Puedo ser la fuerza que va y viene,
como las olas del mar,
perfecta verdad que haces tuya.

Pero desfallezco.

Puedo verte sin que me veas,
en luz y sombra
así, silenciosa e incondicional.

Pero me pierdo como una niña,
como cuando fui transplantada,
en profunda soledad.

07.10.2002.

Amanda



   Amanda    
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