ODA XLI
  El amor fugitivo

Por morar en mi pecho,
el traidor Cupidillo
del seno de su madre
se ha escapado de Gnido.

Sus hermanos le lloran,
y tres besos divinos
dar promete Dïone
si le entregan el hijo.

Mil amantes le buscan;
pero nadie ha podido
saber, Dorila, en dónde
se esconde el fugitivo.

¿Darele yo a Citeres?,
¿le dejaré en su asilo?,
¿o iré a gozar el premio
de besos ofrecidos?

¡Tres de aquel néctar llenos
con que a su Adonis quiso
comunicar un día
las glorias del Olimpo!

¡Ay!, tú, a quien por su madre
tendrá el alado niño,
dame, dame uno solo;
y tómale, bien mío.


Juan Meléndez Valdés



   Odas Anacreónticas    
Versión manuscrito
Facsímil Autógrafo de Meléndez Valdés. Ms. 19.603 de la Biblioteca Nacional

Incluido en Biblioteca Virtual Cervantes.